| Visita de las Insignias |
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| Jueves, 15 de Enero de 2009 |
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La Cofradía tiene que visitar el domicilio de las personas que tienen una Insignia, bien para recoger la Insignia, dejarla o para las colaciones. Cuando van por la calle hay un orden preestablecido: van delante los 4 Mayordomos, detrás el tamborilero, a continuación la Jineta, yendo a su lado izquierdo el primer Pincho y al lado derecho el segundo. Detrás con unos metros de separación la Bandera en el centro, junto al Abanderado va el Teniente-Bandera y el tercer y cuarto Pincho en sus lados izquierdo y derecho, respectivamente.
Al llegar al domicilio de una Insignia, los Mayordomos se colocan en la puerta dos a cada lado y el primero que pasa es el Abanderado, después la Jineta, Pinchos y el resto de los hermanos. Hay, en el domicilio de cada hermano que hay que visitar, una habitación habilitada solamente para la Cofradía, llamada Sala de Insignias, donde solamente pueden pasar los miembros de la Junta Directiva y aquellos hermanos que ya han hecho los gastos menores, o sea, han recibido el Pincho. Si algún hermano pasa a esta Sala de Insignias el Teniente-Bandera llamará a un Mayordomo para decirle la multa que le ha impuesto al que ha cometido la infracción y que éste pagará al instante. Es una forma más de recaudar dinero para las arcas de la Cofradía. Una vez aposentados, el primer Mayordomo pide permiso al Teniente-Bandera para poder empezar a repartir. El reparto lo hacen únicamente los Mayordomos y siempre de la siguiente manera: el primero segundo Mayordomo reparten los garbanzos y el tercero y el cuarto reparten el limón y la "limoná". El reparto consiste en darle a todos los hermanos, empezando siempre por las Insignias un jarrillo de garbanzos tostados y un vaso de "limoná" o limón. Cuando ha transcurrido un rato desde que terminaron de repartir viene el primer Mayordomo a pedir permiso al Teniente-Bandera y comunicarle que ya han terminado el reparto. Cuando el Teniente-Bandera lo estima oportuno les comunica que ya pueden irse y se le avisa al tamborilero que empiece a tocar, que será la señal para que todos los hermanos se pongan en marcha hacia el domicilio de la siguiente Insignia. El gran número de hermanos que acompañan se debe a que desde muy pequeños sus sus padres les han inculcado el amor al Cristo y a esta tradición, por lo que es fácil ver a familias enteras, desde los abuelos hasta los nietos acompañando a la Cofradía. |



